ASÍ ESCRIBIÓ NATALI:
Una tarde la pata salió a caminar y luego se chocó con la tortuga. Al levantarse la pata le miró los zapatos rosa y le encantaron. Cuando llegó a su casa se puso a soñar con los zapatos de la tortuga. Al despertarse fue a encontrarse con la tortuga para hacer un trato, por eso ella aceptó el trato.
Se cambiaron los zapatos, pero a la pata le quedaban grandes, los tacos se le salían mientras que a la tortuga se le salían las lágrimas de dolor porque le apretaban los tacones.
La tortuga finalmente le pidió sus tacos a la pata y ella se los devolvió y así cada una se quedó con sus tacos.
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